Business Intriper habló con Uriel Charne, ex presidente del Ente Municipal para la Actividad Turística de La Plata —EMATUR—, el organismo municipal encargado de planificar, promover y articular la política turística de la ciudad.
Platense, formado en turismo y con más de 15 años de experiencia como consultor para ámbitos públicos y privados, Charne aparece como uno de los perfiles más preparados que tuvo el organismo en los últimos años. No solo por su trayectoria académica, sino también por su recorrido profesional vinculado al desarrollo de destinos, la planificación estratégica, la articulación institucional y la gestión turística.
Su paso por EMATUR se dio en un contexto complejo: recursos limitados, necesidad de ordenar una oferta dispersa, escasos antecedentes de planificación sostenida y el desafío de posicionar a La Plata como un destino turístico con identidad propia. En ese escenario, la gestión buscó profesionalizar la mirada sobre la ciudad, fortalecer el vínculo público-privado y construir herramientas concretas para que el turismo dejara de pensarse únicamente como promoción eventual y empezara a funcionar como una política pública de desarrollo económico.
Durante ese período se avanzó en el ordenamiento de la oferta turística, la creación de catálogos de experiencias, el desarrollo del Bidding Book para el segmento MICE, el Pasaporte Turístico Platense, nuevas campañas de promoción, acciones de posicionamiento, fam tours, workshops, ferias y una mayor articulación con hoteles, gastronomía, agencias, guías, universidades, cámaras e instituciones. Todo esto, según Charne, permitió dejar una base de trabajo para que La Plata continúe consolidándose como destino en el mediano y largo plazo.

Cuando llegaste, ¿qué diagnóstico hiciste de La Plata como destino?
El diagnóstico inicial fue muy claro: La Plata tenía muchísimos atributos turísticos de enorme valor, pero todavía no estaba consolidada como destino desde una lógica estratégica.
Había patrimonio arquitectónico, agenda cultural, identidad gastronómica, naturaleza, universidades, ciencia, eventos y una ubicación privilegiada muy cerca de Buenos Aires. Pero todo eso convivía de manera dispersa, sin una narrativa común ni herramientas de gestión que permitieran ordenar la oferta y proyectarla.
La ciudad tenía potencial real, pero faltaba convertir ese potencial en una política turística integral, profesional y sostenida en el tiempo.
¿Qué te propusiste cambiar o construir desde el primer día de gestión?
Me propuse ordenar y profesionalizar la política turística de la ciudad.
Eso significó empezar a trabajar con planificación real: hacer un muy buen diagnóstico multisectorial, definir prioridades, identificar mercados estratégicos, segmentar públicos, construir productos turísticos concretos y generar herramientas que permitieran mostrar y comercializar mejor el destino.

También había una decisión muy fuerte de construir una agenda compartida con el sector privado e institucional. El turismo necesita articulación constante y esa fue una prioridad desde el primer día.
¿Cuáles fueron los principales desafíos que encontraste?
Un poco de todo. Había desafíos vinculados a estructura y recursos, pero sobre todo el gran desafío era ordenar qué queremos mostrar, cómo lo vamos a hacer y plantear una agenda turística con mirada estratégica.
La Plata necesitaba posicionarse mejor, comunicar mejor y construir herramientas que la conectaran con los mercados adecuados. También había que fortalecer muchísimo la articulación institucional y generar confianza entre actores que muchas veces trabajaban de manera aislada.
En ese contexto, uno de los mayores desafíos fue demostrar que el turismo podía pensarse como política pública concreta de desarrollo económico y no solamente como promoción eventual. Así logramos que el sector privado vuelva a confiar en un sector público con capacidad para generar transformación.


La Plata tiene patrimonio, cultura, universidad, ciencia y agenda propia, pero no siempre aparece como destino turístico. ¿Por qué creés que pasa eso?
Porque tener recursos turísticos no garantiza convertirse automáticamente en destino.
Eso requiere una decisión política y técnica: ordenar la oferta, darle sentido, construir relato, generar experiencia y sostener una estrategia de promoción y comercialización.
La Plata tiene una identidad enorme y muy singular. Pero durante mucho tiempo no hubo una construcción turística suficientemente clara para traducir todo eso en productos y propuestas que dialogaran con distintos públicos.
En ese punto estaba una de las grandes oportunidades.
¿Cómo se gestiona turísticamente una ciudad compleja, que no es un destino clásico de vacaciones pero tiene mucho potencial?
Con mucha planificación y entendiendo qué tipo de destino querés ser.
La Plata no compite como destino tradicional de sol y playa. Su fortaleza está en el turismo urbano, cultural, patrimonial, gastronómico, académico y de eventos. Eso obliga a pensar propuestas distintas, públicos específicos y estrategias segmentadas.
También exige trabajar muy cerca del sector privado y construir herramientas que conecten la experiencia del visitante con la identidad real de la ciudad. Ese fue uno de los principales enfoques de la gestión.


¿Cuál fue el plan de trabajo o los ejes que ordenaron tu gestión?
Hubo varios ejes muy claros. Primero, planificación turística integral con una nueva mirada sobre el perfil turístico de la ciudad.
Segundo, desarrollo de productos concretos y ordenamiento de la oferta mediante catálogos de experiencias, incluso incorporando oferta de municipios vecinos con una mirada de microrregión. Tercero, estrategia de comunicación segmentada según públicos y mercados prioritarios.
Cuarto, fortalecimiento comercial y promoción del destino, con presencia en acciones estratégicas. Quinto, articulación institucional permanente con el sector privado, universidades, cámaras y organismos públicos.
Sexto, acciones de capacitación internas y para todo el sector turístico local. Y séptimo, la construcción de herramientas de mediano y largo plazo como el Bidding Book para turismo de reuniones y el Pasaporte Turístico Platense junto al sector privado.
¿Qué rol tuvo la articulación con el sector privado, las instituciones y otras áreas del municipio?
Fue central. Nada de lo que logramos hubiera sido posible sin ese trabajo articulado. Tuvimos diálogo permanente con hoteleros, gastronómicos, agencias, guías, productores, universidades, colegios profesionales, cámaras y también con distintas áreas municipales.
Se generó una dinámica de trabajo mucho más fluida y colaborativa. Eso permitió construir agenda compartida, identificar oportunidades concretas y avanzar con una lógica más profesional y participativa.
Mirando hacia atrás, ¿cuáles sentís que fueron los mayores logros de la gestión?
Creo que el principal logro fue haber instalado una nueva forma de pensar el turismo en La Plata.
En apenas 19 meses logramos ordenar una agenda estratégica, profesionalizar herramientas de gestión, generar vínculos institucionales sólidos y darle a la ciudad mayor visibilidad turística.

Desarrollamos catálogos de experiencias, el Bidding Book para el segmento MICE, el Pasaporte Turístico Platense, acuerdos institucionales muy importantes, nuevas campañas de promoción y una participación inédita en fam tours, workshops, ferias y acciones de posicionamiento.
Y algo muy importante: dejamos una base concreta para seguir creciendo en el mediano y largo plazo.
¿Qué destinos o modelos de gestión miraste como referencia para pensar el desarrollo turístico de La Plata?
Siempre observé destinos que lograron poner en valor su identidad propia y construir una narrativa turística coherente desde lo urbano y cultural.
Me interesan mucho ciudades que integran patrimonio, creatividad, gastronomía, conocimiento y eventos como parte de una estrategia de desarrollo.
Pero también tenía claro que La Plata no necesitaba copiar modelos externos: necesitaba encontrar una manera propia de contar y proyectar su singularidad. La ciudad tiene atributos únicos y el desafío era justamente transformarlos en experiencia turística concreta.
¿Qué debería pasar ahora para que La Plata siga creciendo como destino turístico?
Lo más importante es sostener continuidad. El turismo necesita planificación, articulación público-privada y trabajo técnico permanente. Hay herramientas construidas, vínculos institucionales consolidados y una agenda que empezó a generar resultados concretos. La Plata tiene todas las condiciones para crecer muchísimo como destino turístico.
Pero para eso necesita seguir apostando por políticas profesionales, continuidad en el trabajo y una mirada estratégica de mediano y largo plazo.
Cuando eso ocurre, los resultados llegan.











