Un vuelo de Air Europa que cubría la ruta entre Asunción y Madrid protagonizó un insólito episodio luego de aterrizar de emergencia en Brasil por un inconveniente técnico. A la interrupción del viaje se sumaron denuncias de pasajeros sobre la supuesta presencia de garrapatas dentro del avión.
El Boeing 787 Dreamliner había despegado del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi con destino a la capital española, pero tuvo que desviarse hacia Salvador de Bahía. La Dirección Nacional de Aeronáutica Civil de Paraguay confirmó que la aeronave sufrió un inconveniente “técnico y operacional”, sin ofrecer mayores detalles sobre la falla.
Air Europa también informó a sus clientes que la decisión fue tomada de acuerdo con sus procedimientos de seguridad. La compañía envió personal técnico a la ciudad brasileña para inspeccionar la aeronave y trabajar en el restablecimiento de la operación.
Mientras el avión permanecía en tierra, comenzaron a circular testimonios sobre una situación adicional dentro de la cabina. Una pasajera aseguró haber sufrido la picadura de un insecto durante el vuelo y otros viajeros dijeron haber encontrado supuestas garrapatas en mochilas, mantas, bolsos y asientos.
Según el relato de uno de los pasajeros, un miembro de la tripulación utilizó insecticida después de que se reportara la primera picadura. Medios paraguayos y españoles señalaron posteriormente que el avión habría sido sometido a una fumigación de urgencia.

Hasta el momento, la aerolínea no confirmó públicamente que se haya producido una infestación ni identificó oficialmente a los insectos denunciados por los pasajeros. El aterrizaje de emergencia fue atribuido por Air Europa y las autoridades aeronáuticas al problema técnico, no a la presunta presencia de garrapatas.
Los viajeros también cuestionaron la asistencia posterior al aterrizaje. Algunos afirmaron haber esperado aproximadamente cuatro horas hasta recibir alojamiento para pasar la noche en Salvador.
Para continuar el viaje, Air Europa programó una operación entre Salvador de Bahía y Madrid con un Boeing 787-9. La compañía indicó que buscaría transportar a la mayor cantidad posible de pasajeros, mientras que el resto podría ser reubicado o solicitar cambios de fecha y ruta sin costo adicional.
El incidente combina dos de las situaciones más sensibles para una compañía aérea: una contingencia técnica que obliga a alterar un vuelo de larga distancia y una denuncia relacionada con las condiciones sanitarias de la cabina. La falta de confirmación oficial sobre los insectos obliga, sin embargo, a mantener la cautela: la presencia de garrapatas continúa respaldada únicamente por testimonios de pasajeros y versiones periodísticas.











