Cuba pierde más de la mitad de sus turistas y profundiza la crisis de su principal industria

La isla recibió apenas 419.000 visitantes internacionales entre enero y julio de 2026, un 62,8% menos que durante el mismo período del año anterior. La caída ya afecta a aerolíneas, cadenas hoteleras, operadores y pequeños prestadores turísticos.

El turismo cubano atraviesa uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas. Entre enero y julio de 2026, el país recibió 419.000 visitantes internacionales, frente a los 1,1 millones registrados durante el mismo período de 2025, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba.

La contracción alcanza el 62,8% y confirma el rápido deterioro de una actividad que durante años funcionó como uno de los principales motores económicos de la isla. Antes de la pandemia, Cuba había recibido aproximadamente 4,3 millones de turistas en 2019 y el sector generaba unos US$3.000 millones anuales.

La disminución de los viajes desde mercados tradicionales como Canadá y Rusia aparece entre los principales factores detrás del retroceso. Pero la crisis excede la demanda: las restricciones energéticas, los problemas de abastecimiento, las dificultades para procesar pagos internacionales y la pérdida de conectividad aérea complican toda la cadena turística.

Según Associated Press, compañías como Air France, Iberia, Turkish Airlines y World2Fly suspendieron vuelos después de que las autoridades cubanas advirtieran sobre dificultades para garantizar el reabastecimiento de combustible. La salida de capacidad aérea reduce todavía más las posibilidades de recuperación y encarece la operación de los operadores que mantienen programas hacia la isla.

La hotelería internacional también comenzó a retirarse. Meliá anunció el cierre de sus operaciones en Cuba tras haber reducido previamente la cantidad de establecimientos bajo su gestión. Iberostar y Royalton también limitaron o suspendieron contratos, en un escenario marcado por riesgos legales, financieros y operativos.

El impacto se extiende a los hoteles estatales, alojamientos privados, restaurantes, transportistas y guías que dependen del gasto extranjero. La menor circulación de viajeros ya se percibe en playas, centros urbanos y polos turísticos tradicionalmente concurridos.

La crisis plantea un problema estructural: sin conectividad aérea, medios de pago confiables ni energía suficiente para sostener servicios básicos, incluso una recuperación de la demanda resultaría difícil de absorber. Cuba no enfrenta únicamente una caída de visitantes, sino el debilitamiento simultáneo de buena parte del ecosistema que permite recibirlos.

También te puede interesar:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

LOS MEJORES CONTENIDOS DIRECTO A TU EMAIL

Suscríbete gratis a nuestros mejores contenidos sobre noticias, entrevistas, opiniones y más.