Meliá deja de operar 15 hoteles en Cuba en medio de la presión de Estados Unidos

La cadena española Meliá Hotels International anunció que dejará de operar y comercializar 15 hoteles en Cuba, una decisión que profundiza el impacto sobre el sector turístico de la isla y refleja el creciente riesgo para las empresas extranjeras con presencia en sectores estratégicos del país.

La compañía, considerada el mayor operador hotelero extranjero en Cuba, informó que pondrá fin de manera inmediata a los servicios de gestión, comercialización y uso de marca en esos establecimientos. La medida forma parte de una evaluación de riesgos que la empresa viene realizando en el mercado cubano, afectado por la caída de la demanda turística, las dificultades energéticas y el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos.

El anuncio se produce en un contexto de creciente presión por parte de Washington sobre compañías extranjeras que mantienen vínculos con sectores considerados clave para la economía cubana. Según reportes internacionales, las amenazas incluyen el congelamiento de activos y restricciones financieras para entidades que operen con compañías vinculadas al aparato estatal cubano.

La salida parcial de Meliá se suma a movimientos similares de otros grupos hoteleros internacionales que redujeron o suspendieron operaciones en la isla en los últimos meses. En el caso de Meliá, la compañía aún mantiene actividad en otros establecimientos cubanos, aunque su decisión marca un nuevo golpe para un destino que atraviesa una de sus etapas más complejas desde el punto de vista turístico y económico.

Cuba depende del turismo como una de sus principales fuentes de divisas, pero el sector viene arrastrando problemas estructurales: baja conectividad aérea, escasez de combustible, cortes energéticos, dificultades de abastecimiento y una recuperación más lenta que la de otros destinos del Caribe.

Para Meliá, la medida busca reducir exposición operativa y legal en un mercado cada vez más incierto. Para Cuba, en cambio, representa otra señal de alerta sobre la pérdida de atractivo para la inversión extranjera en hotelería, uno de los pilares con los que el país intentó sostener su economía en las últimas décadas.

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