De recibir turistas a #OtraCosa…producir valor
El artículo de mi coequiper Fer Conti, publicado aquí en Bambacoop, abrió una discusión necesaria… Y hay que decirlo con honestidad: está bien planteado que nuestra ciudad no puede seguir creciendo a los empujones, resolviendo tarde lo que ya se veía venir y tratando como “sorpresa” problemas que hace años caminamos todos los días.
Villa Carlos Paz necesita planificar mejor su futuro urbano. Mi aporte, a esta propuesta de Conti, suma una mirada turística más exigente: planificar no alcanza si antes no definimos qué modelo de ciudad turística queremos producir.
El destino Carlos Paz no necesita solo recibir visitantes. Necesita volver a generar valor turístico: más empleo formal, más gasto local, más datos, más orden urbano, más ambiente cuidado y una ciudad que funcione para vecinos y turistas.
Quienes vivimos acá lo sabemos. No hace falta ser urbanista para darse cuenta de que la ciudad viene acumulando tensiones: más tránsito, más construcción, más presión sobre los servicios, más barrios que crecen sin la misma atención, más demanda sobre el agua, más uso del espacio público y una identidad turística que todavía pesa, pero que ya no alcanza por sí sola.
Ahora bien, mi contrapunto es #OtraCosa: planificar el futuro no puede ser solamente ordenar planos, calles, edificios o infraestructura. En Carlos Paz, planificar el futuro es decidir qué modelo turístico queremos sostener.
Porque esta no es una ciudad cualquiera que además recibe turistas. Villa Carlos Paz es una ciudad turística. Y eso lo cambia todo.
Acá una obra no es solamente una obra. Un edificio no es solamente inversión. Una calle saturada no es solamente tránsito. Una costanera descuidada no es solamente mantenimiento pendiente. Cada decisión urbana termina impactando en el turismo, en el comercio, en la hotelería, en la gastronomía, en los vecinos, en el lago, en la movilidad, en la vivienda y en la imagen que la ciudad proyecta.
Por eso, a mi criterio, hablar de planificación urbana sin poner al turismo en el centro es quedarse a mitad de camino.
Durante muchos años nos acostumbramos a mirar el crecimiento como si siempre fuera una buena noticia. Más gente, más movimiento, más autos, más eventos, más departamentos, más consumo de temporada. Y claro que el movimiento importa. Nadie que conozca la economía local puede negar eso. Pero también tenemos que animarnos, al igual que hizo Fernando, a reflexionar: ¿ese crecimiento nos está dejando una ciudad mejor?
Como vecina, pero muy especialmente como profesional del Turismo, le respondo vecino que ese crecimiento ficticio no nos está llevando a una ciudad mejor, por ende tampoco a un destino mejor:
Porque Carlos Paz puede estar llena y, aun así, sigue perdiendo competitividad.
Puede haber ocupación, pero con estadías más cortas.
Puede haber visitantes, pero con menor gasto.
Puede haber eventos, pero sin una estrategia anual.
Puede haber equipamiento, pero también más presión sobre el agua, las cloacas, el tránsito y la convivencia.
Puede haber temporada, pero prestadores formales trabajando con menos rentabilidad.
Puede haber movimiento económico, pero no necesariamente desarrollo turístico.
Este es el punto que desde hace más de 20 años, se viene esquivando. Nos acostumbramos a celebrar la foto de la ciudad llena, pero pocas veces medimos cuánto valor queda realmente en Carlos Paz después de esa foto.
El Informe Fénix, un documento muy interesante sobre el antes y el después en el debate sobre el futuro económico de otro destino turístico, deja una enseñanza que sirve mucho para pensar nuestro caso: no todo crecimiento económico mejora la vida de la gente. Lo importante no es solo cuánto se mueve una economía, sino cuánto valor produce, qué empleo genera, qué salarios sostiene y qué bienestar deja en el territorio.
Traducido a Villa Carlos Paz: no alcanza con preguntar cuántos turistas vinieron. Cada vez que tengo oportunidad insisto sobre lo mismo: tenemos que preguntar cuánto gastaron, cuántas noches se quedaron, dónde se alojaron, qué comercios eligieron, cuántos empleos formales se generaron, cuánto se consumió en proveedores locales y qué impacto tuvo todo eso sobre la ciudad que usamos los vecinos todos los días.
Aquí es donde aparece una diferencia central entre el pasado y #OtraCosa: una ciudad turística no puede gobernarse solo con promoción. La promoción sirve, pero no resuelve el fondo. No arregla una vereda rota, no mejora la presión del agua, no ordena los alquileres temporarios, no formaliza empleo, no recupera el lago, no baja la informalidad ni mejora la experiencia del visitante si la ciudad no funciona.
Por eso digo que la primera política turística de Carlos Paz no empieza en una feria, ni en una campaña publicitaria, ni en un slogan. La primera política turística es que la ciudad funcione:
Que funcione el agua.
Que funcionen los accesos.
Que funcionen las veredas.
Que funcione la limpieza.
Que funcione la señalética.
Que funcionen los baños públicos.
Que funcionen los barrios.
Que funcione la costanera.
Que funcione la atención al turista.
Que funcione el municipio cuando un vecino o un prestador necesita una respuesta.
El artículo de Conti menciona herramientas modernas como BIM, información urbana y gemelos digitales. Son herramientas interesantes y ciertamente útiles. Con atención especial en no creer que porque ponemos tecnología sobre un problema, el problema ya está siendo resuelto; claramente la tecnología ayuda a mirar mejor:
Un tablero nos puede mostrar dónde falta infraestructura, pero no define prioridades políticas.
Un modelo digital puede simular escenarios, pero no nos dice qué ciudad queremos ser.
Un sistema de datos puede ordenar información, pero no reemplaza la sensibilidad de conocer el territorio, caminar los barrios y escuchar al vecino.
Y, concuerdo en que Carlos Paz necesita verse moderna, pero primero necesita gobernarse mejor.
Porque también pasa #otracosa: muchas veces se habla de futuro como si fuera algo lejano, elegante, casi abstracto. Pero el futuro de Carlos Paz se juega en cosas muy concretas. Se juega cuando un barrio no tiene la misma calidad de servicios que el centro. Se juega cuando un prestador habilitado compite contra oferta informal. Se juega cuando una familia viene un fin de semana y no encuentra dónde estacionar, cómo circular o qué hacer fuera del circuito tradicional. Se juega cuando el lago se usa como postal, pero no se lo trata como infraestructura ambiental estratégica. Se juega cuando el vecino siente que la temporada le trae trabajo, sí, pero también cansancio, ruido, tránsito y una ciudad más difícil de habitar.
Entonces la discusión no es simplemente si Carlos Paz crece o no crece. Esa es una discusión de hace 20 años, pobre y obsoleta. La verdadera discusión que debemos darnos es: ¿cómo crece VCP, para quién crece, con qué reglas crece y qué deja ese crecimiento?
Como profesional del turismo, estoy convencida que Carlos Paz necesita pasar de una lógica de recepción turística, de la que estamos viviendo hace más de dos décadas, a #OtraCosa, a una lógica de producción turística:
- Recibir turismo es esperar que la gente venga porque siempre vino. Producir turismo es crear nuevas razones para venir.
- Recibir turismo es contar autos, camas ocupadas y movimiento de temporada. Producir turismo es medir gasto, estadía, empleo, formalidad, satisfacción, distribución territorial y calidad urbana.
- Recibir turismo es vivir de la marca construida durante décadas. Producir turismo es renovar esa marca con experiencias, identidad, ambiente cuidado, cultura, deporte, gastronomía, bienestar, eventos inteligentes y ciudad ordenada.
- Recibir turismo es aguantar enero. Producir turismo es construir valor todo el año.
Carlos Paz tiene que dejar de preguntarse solamente cómo llena la temporada. Tiene que empezar a preguntarse cómo genera turismo competitivo, rentable, sostenible y mejor distribuido durante los doce meses.

Para eso necesitamos un Plan Estratégico Villa Carlos Paz 2035, pero no como un documento lindo para presentar y guardar. Tiene que ser un plan de ciudad turística, con metas públicas, presupuesto, responsables, indicadores y seguimiento real.
Necesitamos un Observatorio Turístico y Urbano que mida lo que hoy se discute mucho y se conoce poco: ocupación anual, estadía promedio, gasto por visitante, empleo formal, informalidad, satisfacción del turista, satisfacción del vecino, presión sobre servicios, impacto de eventos, movilidad, alojamiento registrado y distribución del consumo por zonas.
Porque sin datos, la gestión turística se vuelve opinión. Y Carlos Paz ya no puede gobernar su principal economía solamente con intuición, costumbre o fotos de temporada.
También necesitamos ordenar los alojamientos temporarios. No para perseguir a nadie, sino para cuidar la convivencia, la seguridad, la recaudación, el acceso a la vivienda y la competencia justa con quienes invierten, habilitan, pagan impuestos y sostienen empleo formal.
Necesitamos pensar los eventos de otra manera. No como hechos aislados para llenar fechas, sino como parte de una estrategia anual. Cada evento debería responder preguntas básicas: qué público atrae, cuánto gasto genera, qué sectores beneficia, qué impacto tiene sobre la ciudad, cómo se conecta con la identidad local y qué deja después.
Necesitamos recuperar el lago y la costanera como algo más que una postal. El lago es paisaje, sí, pero también es reputación turística, ambiente, salud, recreación, deporte, economía y futuro. Si el lago se deteriora, se deteriora una parte central de nuestra marca.
Y necesitamos integrar más a los barrios. Carlos Paz no puede ser solamente centro, teatros y costanera. Hay historia, clubes, ferias, plazas, gastronomía, cultura, naturaleza urbana, recorridos y comunidad en muchos sectores de la ciudad. Un modelo turístico más inteligente también tiene que distribuir mejor las oportunidades.
Ese es el cambio de mirada que propongo desde #OtraCosa.
No se trata de negar lo que Carlos Paz fue. Al contrario. Se trata de cuidar lo que fuimos para no quedarnos viviendo de eso. La ciudad tiene historia turística, ubicación, marca, empresarios, trabajadores, artistas, comerciantes, naturaleza y una comunidad que sabe recibir. Pero todo eso necesita conducción profesional y comprometida.
Porque una marca turística, un destino, también envejece si no se renueva. Y Carlos Paz no puede seguir creyendo que por haber sido líder tiene garantizado seguir siéndolo.
El artículo acierta cuando plantea que hay que planificar. Mi aporte es sumar que esa planificación debe tener una columna vertebral turística. Si no discutimos el modelo turístico, vamos a ordenar la ciudad por partes, pero no vamos a resolver el problema de fondo.
El problema de fondo es que Carlos Paz todavía recibe turistas, pero cada vez le cuesta más transformar esa llegada en valor local, empleo formal, inversión, calidad urbana y bienestar para quienes vivimos acá.
Por eso, para mí, el desafío no es solo planificar el futuro. Es producirlo.
Producir una ciudad que funcione.
Producir un turismo con más valor y menos improvisación.
Producir reglas claras para cuidar al que trabaja en serio.
Producir una agenda anual que no dependa de la suerte de enero.
Producir una relación más sana entre turismo, ambiente y vecinos.
Producir datos para decidir mejor.
Producir una identidad renovada, sin perder lo que nos hizo conocidos.
Villa Carlos Paz no necesita maquillaje urbano ni marketing vacío. Necesita método, decisión y una mirada integral.
No hay turismo fuerte con ciudad débil.
No hay competitividad con servicios que fallan.
No hay desarrollo si el vecino queda afuera.
No hay futuro turístico si el ambiente se trata como decorado.
No hay liderazgo si solo vivimos de la memoria de haber sido líderes.
Planificar está bien. Pero planificar sin definir modelo es ordenar la superficie.
Invito a todos los vecinos a un debate honesto, sobre si queremos seguir como estamos desde hace décadas o le hacemos frente a una mirada más profunda: ¿qué Carlos Paz queremos construir y qué turismo queremos producir?
Desde mi punto de vista, la respuesta es clara: una ciudad turística bien gobernada, que no mida su éxito solamente por cuántos vienen, sino por cuánto valor queda, cuánto empleo se crea, cuánto se cuida el territorio y cómo vivimos quienes estamos acá.
Porque ordenar el turismo es ordenar la ciudad y, Villa Carlos Paz necesita definitivamente #OtraCosa.








