Un informe de Deloitte estimó que 494.000 viajeros llegaron al país motivados por la Copa del Mundo, muy lejos de los 5,5 millones anunciados por las autoridades. La hotelería, la gastronomía y el transporte también quedaron por debajo de las previsiones iniciales.
El Mundial 2026 generó actividad económica, consumo y movimiento turístico en México, pero su impacto quedó considerablemente por debajo de las expectativas construidas antes del torneo.
Un estudio presentado por Deloitte estimó que alrededor de 494.000 turistas viajaron dentro de México o llegaron desde el exterior motivados específicamente por la Copa del Mundo. La cifra equivale a apenas el 8,9% de los 5,5 millones de visitantes que el Gobierno federal había proyectado para el evento.
Del total calculado por la consultora, unos 296.000 viajeros fueron mexicanos y 198.000 extranjeros. Antes del torneo, Deloitte manejaba una previsión más moderada que la oficial: esperaba 836.000 turistas, de los cuales 556.000 serían nacionales y 280.000 internacionales.
Incluso frente a esa estimación privada, el resultado terminó siendo aproximadamente un 41% inferior. La firma reconoció que sus propias previsiones habían sido demasiado optimistas.
La diferencia entre las distintas cifras difundidas también responde a las metodologías utilizadas. La proyección gubernamental hablaba de 5,5 millones de visitantes durante el período mundialista, mientras que Deloitte contabilizó específicamente a quienes habrían realizado el viaje motivados por los partidos celebrados en México.

Un impacto económico de USD 2.543 millones
A pesar de la menor llegada de turistas, Deloitte calculó que el Mundial produjo en México un impacto económico de USD 2.543 millones, equivalente aproximadamente al 0,12% del Producto Interno Bruto nacional.
El resultado quedó un 7% por debajo de los USD 2.730 millones que la compañía había proyectado en febrero. En aquel momento también esperaba que el torneo aportara cerca del 0,14% del PIB mexicano.
La cifra final contempla tanto el consumo directamente relacionado con el evento como parte de las inversiones en infraestructura efectuadas para recibir a los visitantes.
Además, el Mundial habría generado 101.255 empleos temporales, un 10% menos que los 112.200 puestos previstos inicialmente por Deloitte.

El alojamiento fue uno de los sectores más afectados
Entre las principales actividades turísticas, el alojamiento fue el rubro que mostró la mayor diferencia frente a las proyecciones.
Deloitte estimó que el sector hotelero generó USD 328 millones vinculados con el Mundial, un 47% menos que lo calculado antes del torneo.
La gastronomía produjo unos USD 584 millones, un 20% menos de lo previsto, mientras que el transporte alcanzó USD 223 millones, un 28% por debajo de la estimación inicial.
El entretenimiento generó USD 34 millones, un 39% menos. El comercio minorista fue la excepción: alcanzó USD 433 millones y superó en un 10% las previsiones anteriores.
Los resultados sugieren que una parte importante del consumo mundialista no se concentró necesariamente en viajes prolongados y hoteles, sino en compras, productos oficiales, bebidas, bares deportivos, restaurantes y servicios de entrega a domicilio.
Monterrey fue la sede con mejor desempeño hotelero
El impacto tampoco fue uniforme entre las tres ciudades mexicanas que recibieron partidos.
Monterrey fue la única sede donde aumentó la ocupación hotelera promedio durante junio. Pasó del 60,1% en 2025 al 64,2% en 2026. Al mismo tiempo, la tarifa media por habitación aumentó cerca de un 40%, hasta ubicarse en USD 150,50.
En Guadalajara ocurrió el fenómeno contrario. La ocupación promedio cayó del 63% al 57%, aunque durante las jornadas de mayor movimiento llegó a alcanzar picos del 93%. Los hoteles compensaron parcialmente la menor demanda mediante tarifas que prácticamente se duplicaron durante el torneo.
En Ciudad de México, la ocupación bajó del 58,5% al 56,5%, pero los precios promedio aumentaron un 47%. La demanda se concentró especialmente durante los dos días previos a cada partido y descendió rápidamente una vez finalizados los encuentros.
Estas cifras muestran que los partidos provocaron aumentos intensos pero breves, sin sostener niveles elevados de ocupación durante todo el mes.

Ciudad de México concentró la mayor parte del consumo
Entre los estados sede, Ciudad de México obtuvo el mayor impacto relacionado con el consumo, con aproximadamente USD 548 millones.
Jalisco alcanzó los USD 290 millones y Nuevo León, donde se encuentra Monterrey, recibió unos USD 270 millones.
Deloitte estimó además que el resto del país captó cerca de USD 640 millones vinculados con el consumo de la población mexicana durante el Mundial, aun en ciudades donde no se disputaron partidos.
No obstante, el impacto calculado para las sedes también quedó por debajo de las previsiones: un 35% menos en Ciudad de México, un 25% menos en Jalisco y un 23% menos en Nuevo León.

Los precios de las entradas y el “efecto desplazamiento”
Entre las razones que podrían explicar el menor movimiento turístico, Deloitte mencionó el sistema de precios dinámicos aplicado a las entradas.
A medida que aumentaba la demanda, también subía el valor de los boletos, lo que convirtió la asistencia a los estadios en una experiencia accesible para un segmento más reducido de consumidores.
La consultora también identificó un “efecto desplazamiento”: turistas que normalmente habrían visitado Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey durante esas semanas habrían evitado viajar ante la expectativa de precios elevados, saturación y dificultades para encontrar alojamiento.
Este fenómeno es habitual en los grandes eventos internacionales. La llegada de aficionados puede ser parcialmente compensada por viajeros habituales que cambian sus fechas, eligen otros destinos o directamente cancelan su visita.
La menor permanencia promedio también limitó el impacto. En lugar de estadías largas o recorridos por varios destinos mexicanos, parte de los visitantes habría viajado únicamente alrededor de los días de partido.
Creció el tráfico internacional, pero con resultados moderados
Los aeropuertos de las ciudades sede registraron un mejor desempeño en los vuelos internacionales que en el mercado doméstico.
Durante junio, Guadalajara aumentó un 11,5% la cantidad de pasajeros internacionales y un 3,4% los nacionales, con un crecimiento total del 6%.
Ciudad de México tuvo una suba del 1,5% en pasajeros internacionales y del 4,5% en nacionales, mientras que su tráfico total avanzó un 2,2%.
Monterrey registró un crecimiento del 10,3% en pasajeros internacionales y del 1,6% en nacionales. Sin embargo, el movimiento total aumentó apenas un 0,3%, debido a una menor dinámica en otros segmentos del mercado.
Un Mundial dentro de un año récord para el turismo mexicano
El resultado del torneo contrasta con el desempeño general del turismo mexicano durante 2026.
Entre enero y mayo, el país recibió 42,87 millones de viajeros internacionales, un 8,8% más que durante el mismo período de 2025. En esos cinco meses, los ingresos por turismo internacional alcanzaron los USD 15.869 millones.
Esto indica que la menor llegada asociada al Mundial no necesariamente representa una crisis del turismo mexicano, sino una sobreestimación del efecto incremental que tendría el torneo.
México ya contaba con un volumen elevado de visitantes antes del evento. El desafío consistía en determinar cuántos viajes adicionales podía generar realmente una competencia en la que el país organizó solo 13 de los 104 partidos.
El balance de Deloitte deja así una advertencia para futuros megaeventos: la visibilidad internacional y los picos de consumo no garantizan por sí solos millones de turistas adicionales. La disponibilidad de entradas, los precios, la conectividad, la duración de las estadías y la capacidad de distribuir visitantes hacia otros destinos terminan siendo tan importantes como el atractivo deportivo.











