El sistema utiliza reconocimiento facial para comprobar automáticamente la identidad del pasajero. Comenzó a operar en East Midlands y llegará progresivamente a los principales aeropuertos británicos durante 2027.
Reino Unido comenzó a desplegar una nueva generación de puertas migratorias automáticas que permitirá a los pasajeros atravesar el control fronterizo sin colocar físicamente el pasaporte sobre un lector.
La tecnología, denominada contactless travel, toma una fotografía en vivo del viajero cuando se acerca al eGate. El sistema compara esa imagen con la información de identidad, viaje y pasaporte que ya poseen las autoridades británicas y, si todas las comprobaciones resultan satisfactorias, abre la puerta automáticamente.
El estreno se produjo el 6 de octubre en el aeropuerto de East Midlands. En esta primera etapa, el servicio está limitado a ciudadanos británicos que ingresen al país con pasaporte del Reino Unido. Posteriormente se incorporarán otras nacionalidades que ya están habilitadas para utilizar las puertas migratorias automáticas.
El Home Office asegura que las pruebas realizadas muestran que el procedimiento puede ser hasta un 25% más rápido que los eGates actuales. El objetivo es actualizar todas las puertas instaladas en los aeropuertos británicos a comienzos de 2027.
El despliegue incluirá Birmingham, Bristol, Cardiff, Edimburgo, Gatwick, Glasgow, Heathrow, London City, Luton, Manchester, Newcastle y Stansted, además de East Midlands.
El pasaporte seguirá siendo obligatorio
La novedad no significa que el documento deje de ser necesario. Todos los pasajeros deberán continuar viajando con un pasaporte válido y mantenerlo disponible durante el control.
Si el reconocimiento facial no logra completar la verificación o Border Force considera necesarias comprobaciones adicionales, el pasajero tendrá que introducir el documento en el lector tradicional o presentarse ante un agente migratorio.
Las autoridades también remarcaron que las verificaciones migratorias y de seguridad seguirán realizándose íntegramente. El cambio afecta la forma de identificar al pasajero, pero no elimina los controles que determinan si puede ingresar al país.
La iniciativa forma parte de una digitalización más amplia de la frontera británica, que incluye la Autorización Electrónica de Viaje, conocida como ETA. Al contar con información anticipada sobre el viajero, Reino Unido busca automatizar el paso de pasajeros considerados de bajo riesgo y concentrar los controles manuales en casos que requieren una revisión adicional.











