El fortalecimiento del real tras la primera vuelta puede mejorar el poder de compra de los brasileños en Argentina. Para los argentinos que planean viajar a Brasil, el efecto podría ser inverso. Qué oportunidades se abren para el sector y de qué depende que se sostengan.
Las elecciones brasileñas abrieron un nuevo escenario para el turismo entre Argentina y Brasil. La primera reacción llegó a través del mercado cambiario: un real más fuerte puede volver más accesibles los destinos argentinos para los visitantes brasileños y, al mismo tiempo, aumentar el costo de las vacaciones de los argentinos en el país vecino.
Por ahora, se trata de un cambio en las expectativas económicas. Brasil todavía no eligió a su próximo presidente: Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Luiz Inácio Lula da Silva, el 45,16%. Ambos competirán en la segunda vuelta del 25 de octubre, según informó Agência Brasil.
Sin embargo, los mercados comenzaron a anticipar un posible cambio de orientación política. Reuters informó que el real se apreciaba alrededor de un 4,5% frente al dólar en las primeras operaciones del lunes 5 de octubre. Ese movimiento modifica una variable central para el negocio turístico: cuánto puede comprar un viajero con su moneda cuando cruza la frontera.
Una oportunidad para atraer más brasileños a Argentina
Si el real se fortalece y los precios argentinos no aumentan en una proporción equivalente, un turista brasileño necesita menos dinero de su país para pagar una misma experiencia en Argentina. La mejora puede alcanzar alojamiento, gastronomía, excursiones y compras.
El efecto potencial importa por el peso que ya tiene ese mercado. En julio de 2026, los residentes en Brasil representaron el 36,1% de los turistas internacionales que llegaron a Argentina, según el INDEC. Es un dato mensual, atravesado por la temporada de invierno, pero muestra la relevancia de Brasil para el turismo receptivo.
Para hoteles, agencias y operadores, esa mejora del poder de compra abre posibilidades: captar nuevas reservas, promover estadías más largas o sumar actividades al presupuesto del visitante.
Pero el movimiento cambiario no garantiza un crecimiento de las llegadas. La oportunidad depende también de las tarifas, la disponibilidad de vuelos, los ingresos de los hogares brasileños y la capacidad de los destinos argentinos para ofrecer propuestas competitivas.
Además, el turismo receptivo argentino ya mostraba una recuperación antes de las elecciones. En agosto ingresaron 432.900 turistas no residentes y 301.000 excursionistas; el conjunto de visitantes creció un 10,4% interanual. Esos resultados preceden a la votación y no pueden atribuirse al nuevo escenario político. INDEC.
Qué cambia para los argentinos que viajen a Brasil
Para quienes preparan sus vacaciones en Brasil, un real más fuerte puede reducir el presupuesto disponible durante la estadía.
La explicación es directa: si un dólar compra menos reales, hacen falta más dólares para pagar una cuenta que mantiene su precio en moneda brasileña. Para el viajero que parte de pesos argentinos, también influye lo que ocurra con el peso frente al dólar y al real.
Eso no significa que todo el viaje vaya a aumentar en la misma proporción que la moneda. Una reserva ya pagada tiene una exposición distinta de un hotel pendiente de pago en reales. Los pasajes, por su parte, también dependen de la demanda, la competencia y la anticipación de compra.
El impacto más visible podría aparecer en los gastos cotidianos: comidas, traslados, excursiones y compras. Incluso sin aumentos en los precios locales, esos consumos pueden resultar más caros al convertirlos a pesos o dólares.
Tampoco alcanza una jornada de mercado para concluir que Brasil dejará de ser conveniente. La comparación exige mirar el costo total del viaje, el destino elegido, las fechas y el tipo de cambio efectivo de cada medio de pago.
Brasil también enfrenta un efecto doble
La relación turística tiene importancia para ambos países. Entre enero y agosto de 2026, Brasil registró aproximadamente 1,19 millones de llegadas por vía aérea desde Argentina, dentro de un total de 4,47 millones de llegadas internacionales por ese medio, según el Ministerio de Puertos y Aeropuertos brasileño. Las cifras corresponden a llegadas, no a personas únicas, y excluyen los ingresos terrestres.
Por eso, una moneda más fuerte puede beneficiar a los brasileños que viajan al exterior y, simultáneamente, restar competitividad a Brasil como destino internacional. Para sus hoteles y operadores, el desafío sería sostener el atractivo de la oferta frente a visitantes con presupuestos más ajustados.
La política puede abrir oportunidades, pero el resultado dependerá de la economía
El análisis publicado por Infobae también plantea que una eventual mayor sintonía entre los gobiernos de Argentina y Brasil podría favorecer la integración comercial y las inversiones. Esa posibilidad está condicionada al resultado electoral y a las decisiones posteriores de ambos países
Para el turismo, una mayor cooperación podría facilitar iniciativas de promoción o proyectos de conectividad. Sin embargo, las fuentes consultadas no permiten afirmar que el resultado de la primera vuelta ya haya generado nuevos vuelos o medidas específicas para los viajeros.
De cara a la próxima temporada, el sector tendrá que seguir tres variables: la evolución del real frente al peso, los precios de los servicios turísticos y la oferta de transporte. Si la ventaja cambiaria se sostiene, Argentina podría ganar atractivo entre los brasileños. Para los argentinos que viajen a Brasil, el mismo movimiento puede exigir un presupuesto mayor.











