El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su gobierno considera cambiar el nombre del lago Ontario por “lago América”, una declaración que vuelve a elevar la tensión con Canadá en medio de una creciente disputa comercial entre ambos países.
“Estados Unidos está considerando seriamente cambiar el nombre del lago Ontario a lago América, ya que no esperamos hacer muchos negocios con Ontario en adelante”, escribió Trump en redes sociales este martes. La declaración llegó apenas un día después de que el mandatario volviera a presionar públicamente a los líderes canadienses para que aceptaran las condiciones comerciales planteadas por Washington.
La propuesta no implica, por el momento, un cambio oficial de denominación, pero adquiere especial relevancia por tratarse de uno de los cinco Grandes Lagos de América del Norte y de un espacio compartido por ambos países.
Un lago que comparten Estados Unidos y Canadá
El lago Ontario forma parte de la frontera entre el estado estadounidense de Nueva York y la provincia canadiense de Ontario. Con una superficie cercana a los 18.960 kilómetros cuadrados, es el más pequeño de los cinco Grandes Lagos en términos de superficie, aunque alcanza una profundidad máxima de unos 244 metros.
En su costa canadiense se encuentran importantes centros urbanos e industriales como Toronto y Hamilton, mientras que Ontario es además la provincia más poblada de Canadá y uno de los principales polos de la industria automotriz del país.

La ubicación del lago hace que cualquier disputa sobre su nombre tenga también una carga simbólica particular: no se trata de un cuerpo de agua exclusivamente estadounidense, sino de un recurso geográfico compartido por dos países.
La propuesta aparece en medio de una guerra comercial
La declaración de Trump se produce mientras las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá atraviesan una nueva escalada.
Washington impuso aranceles del 50% sobre unos US$20.000 millones en productos canadienses, mientras Trump amenazó con extender gravámenes de hasta el 50% sobre vehículos, autopartes y acero procedentes de Canadá a partir de 2027.
Canadá respondió anunciando represalias arancelarias sobre cientos de productos estadounidenses y un paquete de apoyo para trabajadores y empresas afectadas por las nuevas medidas comerciales.
La disputa tiene especial impacto en sectores como el automotor, donde las cadenas productivas de ambos países están profundamente integradas y las piezas pueden cruzar varias veces la frontera antes de que un vehículo llegue a ser terminado.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, sostuvo que su gobierno no aceptará una negociación en la que Canadá sea tratado como una “subsidiaria” de Estados Unidos y acusó a Washington de intentar debilitar industrias estratégicas como la automotriz, el acero y el aluminio.

El antecedente del “Golfo de América”
La posibilidad de rebautizar el lago Ontario recuerda otra decisión impulsada por Trump al comienzo de su segundo mandato.
En enero de 2025, el presidente estadounidense ordenó que las agencias federales comenzaran a utilizar el nombre “Golfo de América” para referirse al Golfo de México dentro de Estados Unidos.
La denominación fue incorporada posteriormente por distintas agencias estadounidenses, aunque eso no modificó automáticamente el nombre utilizado por otros países u organismos internacionales.
Ahora, la idea de aplicar una estrategia similar al lago Ontario aparece en un contexto diferente: una disputa comercial directa con Canadá y, particularmente, con la provincia de Ontario.
Un nuevo símbolo de la tensión entre dos socios históricos
Estados Unidos y Canadá mantienen una de las relaciones comerciales más importantes del mundo y comparten cadenas de suministro en sectores como energía, agricultura, manufacturas, acero y automóviles.
Por ese motivo, la discusión alrededor del nombre del lago trasciende el aspecto geográfico y se suma a una serie de gestos políticos que reflejan el deterioro de una relación históricamente estrecha.
Por ahora, “lago América” es solamente una propuesta mencionada por Trump y no una denominación oficial. Sin embargo, el episodio muestra hasta qué punto la disputa comercial entre Washington y Ottawa comenzó a trasladarse también al terreno político y simbólico.











