Un turista brasileño cruzó la baranda de seguridad en el Parque Nacional do Iguaçu, del lado brasileño de las Cataratas, para buscar un teléfono que había caído cerca de la Garganta del Diablo. Fue retirado del parque y el caso reabrió el debate sobre las sanciones por poner en riesgo la vida propia y la de los equipos de rescate.
Un turista brasileño protagonizó una escena de alto riesgo en las Cataratas del Iguazú al arrojarse al agua desde una de las pasarelas del Parque Nacional do Iguaçu para recuperar un celular que había caído cerca de las caídas de agua.
El episodio ocurrió durante la mañana del sábado 6 de junio, en el lado brasileño del atractivo turístico, en Foz do Iguaçu, estado de Paraná. La maniobra fue registrada por otros visitantes y rápidamente comenzó a circular en redes sociales y medios locales.
En las imágenes se ve al hombre salirse del circuito habilitado, colgarse de la estructura de la pasarela de acceso a la zona de la Garganta del Diablo y descender hasta un sector próximo al curso del río. Luego de recuperar el teléfono, volvió a subir por la estructura y retomó el recorrido.
Según informaron medios brasileños, la situación fue atendida por bomberos civiles del parque. El turista fue orientado sobre los riesgos de su conducta, acompañado durante el resto del trayecto y, al finalizar la visita, retirado del Parque Nacional do Iguaçu. Su identidad no fue divulgada oficialmente.
La administración del parque recordó que está prohibido cruzar, trepar, sentarse o apoyarse sobre los guarda-cuerpos instalados en las pasarelas. La recomendación aplica incluso cuando se intenta recuperar un objeto perdido o conseguir una foto más cercana de las Cataratas.
¿Le aplicaron una multa?
Hasta el momento, las fuentes brasileñas consultadas no confirmaron que el turista haya sido multado por este episodio puntual. Lo que sí se informó es que fue retirado del parque luego de la intervención del personal de seguridad.
Sin embargo, la conducta podría encuadrarse dentro de las infracciones previstas para unidades de conservación en Brasil. El Decreto Federal 6.514/2008 establece sanciones administrativas ambientales y, en su artículo 90, prevé multas de R$ 500 a R$ 10.000 para quienes realicen actividades o adopten conductas en desacuerdo con los objetivos, el plan de manejo o los reglamentos de una unidad de conservación.
Es decir: si la autoridad ambiental decide avanzar con una autuación, el monto podría ubicarse dentro de ese rango. Al tipo de cambio actual, eso equivale aproximadamente a una multa de entre US$ 93 y US$ 1.860. No obstante, el valor final depende de la evaluación del caso, la gravedad de la conducta, la existencia o no de daño ambiental y el criterio de la autoridad competente.
En situaciones con daño directo a una unidad de conservación, el mismo decreto contempla multas mucho más amplias: el artículo 91 prevé sanciones de R$ 200 a R$ 100.000 para quien cause daño a una unidad de conservación.
Qué hay que hacer si se cae un objeto en Cataratas
La regla es simple: no hay que intentar recuperarlo por cuenta propia.
Cuando un celular, una cámara o cualquier pertenencia cae en una zona restringida o peligrosa, el visitante debe avisar al personal del parque. Los equipos evalúan si es posible intervenir sin poner en riesgo a turistas, trabajadores o rescatistas.
En áreas como Cataratas, una imprudencia puede escalar rápidamente. El caudal, la fuerza del agua, las piedras resbaladizas y la cercanía a los saltos convierten cualquier maniobra fuera de las pasarelas en una situación potencialmente fatal. Además, este tipo de conductas obliga a movilizar personal de seguridad y puede comprometer el funcionamiento normal del paseo.
Antecedentes de sanciones en parques brasileños
Aunque no se confirmó una multa para el turista de Cataratas, sí existen antecedentes recientes de sanciones en parques nacionales brasileños por incumplir normas de visita. En el Parque Nacional do Itatiaia, por ejemplo, el ICMBio informó que aplicó una multa de R$ 986,70 a cada visitante de un grupo que desobedeció reglas de acceso y terminó requiriendo un operativo de rescate.
Ese antecedente muestra que las autoridades pueden aplicar sanciones económicas cuando una conducta imprudente viola las normas de seguridad de un área protegida, incluso cuando el episodio no termina en una tragedia.
Un celular que pudo costar mucho más
El turista logró recuperar el teléfono y salió ileso, pero el caso dejó una advertencia clara: en una de las áreas naturales más visitadas de Sudamérica, las normas de seguridad no son una formalidad.
Cruzar una baranda en Cataratas no solo pone en riesgo a quien lo hace. También puede exponer a otros visitantes, obligar a intervenir a equipos de emergencia y derivar en sanciones económicas. En este caso, la multa no fue confirmada públicamente, pero la legislación brasileña permite castigar este tipo de conductas con montos que pueden llegar a R$ 10.000 si se las considera contrarias a las normas de una unidad de conservación.











