Bolivia entre bloqueos: turistas varados, rutas cortadas y un golpe millonario al sector turístico

Bolivia atraviesa una nueva semana de tensión social por bloqueos de rutas que afectan la circulación entre ciudades, pasos fronterizos y destinos turísticos clave. Las protestas, impulsadas por transportistas, sectores campesinos y la Central Obrera Boliviana, comenzaron a escalar desde el 5 y 6 de mayo, con reclamos vinculados al combustible, demandas laborales y exigencias políticas contra el gobierno de Rodrigo Paz.

El impacto sobre el turismo ya es evidente. La Asociación Boliviana de Agencias de Turismo Receptivo informó pérdidas de alrededor de Bs 3,8 millones por día, principalmente por cancelaciones, cambios de itinerario y grupos que reconsideran viajar al país ante la falta de garantías para traslados y excursiones.

La situación también dejó turistas varados. En La Paz, reportes del sector turístico hablaron de más de 420 visitantes afectados, algunos sin poder continuar sus recorridos y otros buscando refugio o intentando avanzar a pie por rutas bloqueadas.

Uno de los casos más sensibles involucra a ciudadanos peruanos. La Cancillería de Perú informó el 10 de mayo que 405 connacionales permanecían afectados por los bloqueos en Bolivia y que evaluaba una evacuación coordinada desde La Paz y Oruro hacia Juliaca.

El golpe no se limita a agencias de viaje: alcanza a guías, transporte turístico, hoteles, restaurantes, artesanos y comunidades rurales que dependen de la llegada de visitantes. Desde Abatur advirtieron que el conflicto deteriora la imagen internacional de Bolivia y desmotiva a los viajeros.

El Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas y Folclore elevó la estimación del daño a hasta Bs 20 millones diarios, al considerar el impacto ampliado sobre destinos, operadores y familias que viven de la actividad turística. También informó coordinación con Cancillería y el Ministerio de Gobierno para asistir a turistas nacionales y extranjeros varados.

Las rutas más complicadas incluyen conexiones hacia Copacabana, Viacha, La Paz-Oruro y sectores vinculados a Oruro, Beni y La Paz, según reportes de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras citados por medios locales.

Para los turistas que están en Bolivia, el problema ya no es solo llegar a un destino: es saber si podrán salir de él. En un país donde atractivos como el Salar de Uyuni, Copacabana, el lago Titicaca, Tiwanaku o Sajama dependen de la conectividad terrestre, cada corte de ruta se traduce en noches extra, pérdida de reservas, gastos imprevistos y una sensación creciente de incertidumbre.

Desde el sector turístico insisten en que el diálogo es urgente. No solo para liberar rutas, sino para evitar que Bolivia —un destino que venía intentando reposicionarse internacionalmente— vuelva a quedar asociada a la imprevisibilidad logística. Como resumió Juan Carlos Cárdenas, presidente de Abatur: “El turismo está agonizante en este momento, pese a que estábamos tratando de volver a surgir”.

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