Tayrona reabre al turismo después de 15 días de descanso ambiental y cultural

El Parque Nacional Natural Tayrona volverá a recibir visitantes el 3 de noviembre, después de completar su tercer cierre programado de 2026. Durante 15 días quedaron suspendidos el ingreso de turistas y la prestación de servicios ecoturísticos en una de las áreas naturales más emblemáticas de Colombia.
La medida forma parte de “Respira Tayrona”, una estrategia acordada entre Parques Nacionales Naturales de Colombia y los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo. El esquema contempla tres cierres anuales, en febrero, junio y entre octubre y noviembre, para permitir el descanso ambiental del territorio y el desarrollo de actividades culturales indígenas.
El último cierre coincidió con Nabbatashi, un periodo del calendario ancestral vinculado con la renovación, la limpieza espiritual y el cuidado del territorio. Durante esos días, las comunidades realizaron prácticas tradicionales y pagamentos en sitios sagrados, mientras los guardaparques desarrollaron tareas de monitoreo de fauna y flora, prevención y conservación.
El descanso también coincidió con la temporada de mayores lluvias. Según Parques Nacionales, las precipitaciones favorecen la recarga de quebradas y microcuencas que abastecen tanto a comunidades rurales como a la propia infraestructura turística.
A partir de la reapertura volverán a estar disponibles las actividades de senderismo, ecoturismo y camping. La recomendación oficial es verificar previamente las condiciones de acceso y consultar los canales del parque, especialmente ante posibles cambios meteorológicos u operativos.

Tayrona protege 19.309 hectáreas terrestres y marinas, con manglares, playas, formaciones coralinas, bosques secos y bosques nublados. En esos ambientes se han identificado más de 1.200 especies de aves, mamíferos, peces y plantas.
Para la industria turística, los cierres representan una interrupción comercial previsible que debe incorporarse al calendario de agencias, hoteles y operadores de Santa Marta. Al mismo tiempo, funcionan como una herramienta de manejo del destino y permiten comunicar un modelo en el que la actividad turística se adapta a los ciclos naturales y culturales del territorio.
La reapertura no es simplemente el regreso de los visitantes: también marca el reinicio de una actividad económica importante para guías, transportistas, alojamientos y emprendimientos de las comunidades cercanas. El desafío seguirá siendo equilibrar esa dependencia económica con la conservación de un ecosistema especialmente sensible.
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