Casapueblo: La reinvención de un ícono puntaesteño que, muy lejos de la venta, busca al turismo nacional

Unas dos o tres semanas atrás, Casapueblo fue protagonista de contenidos colgados en muchos portales web y/o comentarios en medios de comunicación sobre la posibilidad de una incipiente venta. La noticia se reprodujo tan rápido como costara copiar y pegar un mismo comunicado o gacetilla de prensa. Sin embargo, esta vez no se trataba de una versión oficial y autorizada escrita intencionalmente para enviarla a los medios de comunicación, aunque afirmaciones tales como “muy cerca de la venta” hicieran dudar sobre el verdadero presente y/o futuro del mismo.

La edificación construida por el artista uruguayo Carlos Páez Vilaró está ubicada en Punta Ballena, a unos 13 km de Punta del Este, Uruguay. Inicialmente fue casa de veraneo y taller del artista; hoy, Casapueblo es un espacio que rinde culto a la vida y obra de Páez Vilaró, pintor, ceramista, escultor, muralista, director,​ escritor, compositor y constructor uruguayo y distinguido, sin dudas, como uno de los artistas plásticos más populares en la historia del Río de la Plata.

Las versiones circulantes hasta indicaban la presencia de un inversor brasilero que había enviado representantes a Uruguay con el objetivo de adquirir el lugar para relanzarlo como oferta hotelera internacional en 2023. Cabe destacar que Casapueblo cuenta con 72 habitaciones, todas con vista al Océano Atlántico, en un entorno puntaesteño privilegiado para quienes viajan en busca de un descanso paradisíaco y el rumor cobraba aún más fuerza tratándose de un contexto tan particular en el que la pandemia ha sabido llevarse puesto a más de un gran atractivo turístico prevaleciendo la necesidad económica por sobre otros criterios.

Casapueblo: La reinvención de un ícono puntaesteño que, muy lejos de la venta, busca al turismo nacional
Casapueblo está ubicada en Punta Ballena, a unos 13 km de Punta del Este.

Casapueblo: La reinvención de un ícono puntaesteño

Lo cierto es, también, que no sería nada fácil que la transacción finalmente ocurriera: el edificio lo construyó el mismo Páez Vilaró, -empezó en 1958 alrededor de una casilla de madera-, quien falleció en el año 2014 tras vivir en ese lugar hasta sus últimos días, por lo que representa no solo un gran patrimonio para la familia Páez Vilaró, sino también un emblema indiscutido para la cultura uruguaya.

En diálogo con Business Intriper, María Dezuliani, directora ejecutiva del Museo Taller Casapueblo, cuenta cómo este ícono puntaesteño, muy lejos de la venta, buscó atraer e interpelar al turismo nacional, adaptándose al incentivo de que los habitantes puedan aprovechar este periodo de cierre de fronteras para conocer y vacacionar en su país.

¿Qué hay de cierto en la versión que circula de que el complejo estaría cerca de la venta?

El complejo Casapueblo está integrado por tres sectores: el hotel, el museo y la residencia particular. Los directivos del hotel informaron que no se está concretando ninguna operación. La familia de Carlos Páez Vilaró, por su parte, confirmó que no se está negociando la venta del museo ni de la residencia particular. 

Siempre ha habido interesados en adquirir Casapueblo, con diferentes propuestas, pero la vocación de la familia es mantener el legado de Carlos Páez Vilaró, conservando el museo y exhibiendo sus obras.  

¿Cómo ha sido para el lugar -y los responsables de su mantenimiento- lidiar con este casi año y medio de ausencia de turismo internacional?

Ha sido muy duro y ha implicado una serie de cambios para adaptarnos a la situación, que ha afectado a toda la zona que trabaja en función de la afluencia de turistas extranjeros. 

Históricamente, Casapueblo ha abierto todos los días del año sin excepción. Esa fue la filosofía de Carlos Páez Vilaró: que las puertas estén siempre abiertas para recibir a los visitantes. Ante esta nueva realidad hemos tenido que abrir sólo de viernes a domingo, con el mínimo de personal. El turismo internacional representa el 95 % del público que recibimos. 

¿Qué posibilidades de reinvención encontraron en el mientras tanto?

Como primera medida debimos implementar un protocolo sanitario. Si bien para Casapueblo es fundamental el ingreso de visitantes, entendimos que en este tiempo de pandemia era necesario salir lo menos posible para cuidarnos entre todos. 

Casapueblo se sostiene con los ingresos al museo y con la venta de reproducciones y originales, por lo que la ausencia de interesados presenciales nos obligó a ajustarnos al máximo, conscientes de que, al no ser un lugar esencial, era lógico que vinieran pocos visitantes.  

Trabajar en Casapueblo es como estar en un viaje permanente sin tener que moverse. Las personas que llegan de distintas nacionalidades lo convierten en un lugar cosmopolita, y estamos habituados a interactuar con ellos. En pandemia debimos reinventarnos. Ver todo desde otra perspectiva, pensar y actuar en función del segmento nacional que era nuestro público exclusivo. 

La producción de Patrimonio Silencioso realizó un documental sobre Casapueblo, que tuvo mucha repercusión y eso ayudó a que más uruguayos se interesen por venir a ver la obra. También colaboró que la gente aprovechó para recorrer y conocer su país. El uruguayo es muy respetuoso, amable y considerado con el prójimo. 

Incorporamos una audioguía que se descarga a través de un código QR y que permite a los visitantes tener una explicación de todo lo expuesto en las salas, además de datos biográficos de Carlos Páez Vilaró y de la construcción de su gran escultura habitable. Pesificamos todos los precios que estaban expresados en dólares, debido a que normalmente nuestros clientes toman la moneda norteamericana como referencia.

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¿Adecuaron su estrategia y/o propuesta de servicio para interpelar al público uruguayo en primera instancia?

Sí. Totalmente. Aplicamos importantes descuentos en los precios de ingreso al museo, con promociones para residentes. También lo hicimos con artículos de la boutique de arte como ser láminas y libros.

Realizamos promociones en redes, sorteando serigrafías de ediciones especiales e invitando a los participantes a disfrutar de almuerzos y meriendas en la Taberna del Rayo Verde que funciona dentro del Museo. Mejoramos el espacio donde los niños pueden crear, dibujar y pintar. 

El “efecto rebote” con el turismo interno tiene resultados más rápidos que con el turismo internacional. Es de vital importancia que la atención sea excelente. Las personas se sienten a gusto, disfrutan de un lugar que en épocas normales está repleto de gente, y en estas condiciones, pueden sentarse en las terrazas a contemplar el paisaje y recorrer tranquilos las salas para ver las obras de arte. Lo recomiendan y los resultados se ven a la semana siguiente.

¿Han tenido algún apoyo de la gestión pública durante este proceso? 

No hemos recibido ningún beneficio o subvención de la gestión pública. Casapueblo es un ícono del turismo y de la cultura uruguaya, pero no recibe ningún tipo de ayuda. La mayor parte del personal se encuentra desde inicios de la pandemia, en seguro de paro otorgado por el Banco de Previsión Social. 

¿Cuáles son las expectativas generadas a partir del anuncio de reapertura de fronteras de Uruguay?

Claramente será beneficioso para todo el sector turístico que está muy golpeado. Pensamos que de manera paulatina, los motores volverán a funcionar a buen ritmo. Sabemos que los extranjeros, sobre todo los de países vecinos que son habitués, ansían poder ingresar a Uruguay y disfrutar de las maravillas que ofrece este país.

Visitar Casapueblo: arte, historia y paisajes en un mismo lugar

Las personas que visitan Casapueblo pueden recorrer el sector donde funciona el Museo. Eso incluye cinco salas de exposiciones, en las que se aprecian pinturas, cerámicas y esculturas de Carlos Páez Vilaró en distintas épocas. Se exhiben fotos, documentos y objetos personales del artista que testimonian la construcción de Casapueblo, sus viajes por el mundo, su labor artística y su encuentro con personalidades, además de su vinculación con el candombe y la búsqueda de su hijo perdido en la Cordillera de los Andes en 1972. 

Como si fuera poco, una vitrina atesora platos originales de Pablo Picasso y cerámicas pintadas por Salvador Dalí. Dentro del museo funciona la Taberna del Rayo Verde, donde los visitantes pueden hacer un alto en el recorrido y deleitarse con sus platos y tragos. Desde las terrazas que miran al mar se observan los cerros, las playas, el mar y el extremo de Punta Ballena. 

El museo cuenta con una boutique de arte donde se ofrecen souvenirs, reproducciones, serigrafías y obras originales. Por su parte, los niños tienen su lugar especial para dibujar y pintar. 

La Ceremonia del Sol es el clásico imperdible y se realiza todos los días. Consiste en un poema grabado con la voz del artista, que se reproduce al caer la tarde. Los visitantes pueden descargar en sus celulares una audioguía detallando todo lo que verán durante el recorrido y también explicando el concepto de Casapueblo, y aportando datos biográficos de su creador. Un documental narrado por el propio artista se proyecta de manera continuada en la sala de cine del museo. 

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Atardecer sobre el Océano Atlántico

El Museo abre todos los días en temporada alta, a partir de las 10 hs. hasta la caída del sol. Las entradas se pueden adquirir en la boletería o previamente por internet. Por mayor información o reservas de grupos, los interesados pueden escribir a [email protected] o Instagram: casapueblo.oficial

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