Lula ganó en Brasil y el turismo se prepara para un cambio: quiénes podrían beneficiarse y quiénes perder

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil abre un nuevo escenario económico para el principal socio comercial de Argentina. Pero sus consecuencias podrían sentirse mucho más allá de los mercados financieros: también podrían influir directamente en el turismo, en el precio de las vacaciones y en los movimientos de viajeros entre ambos países.
El presidente brasileño consiguió su reelección el domingo 25 de octubre de 2026, tras imponerse en segunda vuelta frente a Flávio Bolsonaro con el 51,79% de los votos válidos contra el 48,21%, según los resultados finales del Tribunal Superior Electoral.
Ahora, una de las principales incógnitas es cómo reaccionará el real brasileño. Distintos analistas económicos anticipan que la moneda podría depreciarse frente al dólar, un movimiento que tendría efectos diferentes a cada lado de la frontera.
Mientras Brasil podría convertirse en un destino más económico para los argentinos, Argentina podría perder competitividad frente a los turistas brasileños. Y en un mercado turístico tan conectado como el de ambos países, ese cambio no sería menor.
¿Por qué la victoria de Lula podría abaratar las vacaciones en Brasil?
El factor fundamental es el tipo de cambio.
Durante las semanas previas a las elecciones, los mercados financieros habían reaccionado favorablemente a la posibilidad de un triunfo de Flávio Bolsonaro, impulsando una apreciación del real.
Sin embargo, la victoria de Lula podría revertir parcialmente esa tendencia. Según declaraciones recogidas por La Nación, el economista Fernando Marull estimó que la moneda brasileña podría depreciarse alrededor de un 5%, mientras otros especialistas anticiparon una posible corrección, aunque sin necesariamente producirse una caída abrupta.
¿Y qué significa esto para los turistas?
Si el real pierde valor frente al dólar, quienes viajen con dólares tendrán mayor capacidad de compra en Brasil.
Por ejemplo, tomando como referencia un dólar a 5 reales, una comida de 200 reales representa un gasto de 40 dólares. Si la cotización pasara a 5,25 reales por dólar, esa misma comida costaría aproximadamente 38 dólares.
La diferencia parece pequeña, pero puede acumularse durante unas vacaciones familiares de una o dos semanas, especialmente en gastos de restaurantes, supermercados, transporte y actividades recreativas.
Sin embargo, esto no significa que todos los precios turísticos vayan a bajar automáticamente.
Pasajes y hoteles: por qué Brasil no necesariamente será más barato
Aunque una depreciación del real podría beneficiar a los visitantes extranjeros, una parte importante del presupuesto de viaje depende de factores que van más allá del tipo de cambio.
Los pasajes aéreos, por ejemplo, están sujetos a la demanda, la disponibilidad de asientos, los costos operativos y las estrategias comerciales de las aerolíneas.
Con los hoteles ocurre algo parecido. Muchas tarifas destinadas al turismo internacional se establecen anticipadamente o se comercializan en dólares, por lo que no necesariamente se abaratarán ante una caída del real.
De hecho, según operadores turísticos consultados por La Nación, los precios en dólares de distintos servicios turísticos brasileños ya se encontraban alrededor de un 10% por encima de sus valores habituales. También señalaron que vuelos hacia destinos como Río de Janeiro o Florianópolis, que anteriormente podían conseguirse por unos 400 dólares, ahora superan en algunos casos los 500 dólares.
El escenario, por lo tanto, presenta una contradicción: Brasil podría abaratarse en términos cambiarios, pero eso no garantiza que las vacaciones del verano 2027 sean más económicas que las del año anterior.
El mayor beneficio inmediato de un real más débil probablemente se observaría en los consumos cotidianos dentro de Brasil y no necesariamente en los paquetes turísticos completos.
Argentina, el mercado turístico clave para Brasil
La importancia de esta situación se entiende mejor al observar la cantidad de argentinos que viajan anualmente al país vecino.
Según Embratur, Argentina fue durante 2025 el principal mercado emisor de turistas internacionales hacia Brasil.
Solo entre enero y noviembre de ese año, más de 3,1 millones de argentinos visitaron territorio brasileño, lo que representó un crecimiento del 82,1% respecto del mismo período de 2024.
Estas cifras reflejan la enorme importancia del mercado argentino para destinos como Florianópolis, Camboriú, Río de Janeiro y, cada vez más, las playas del nordeste brasileño.
La conectividad aérea, la diversidad de alojamientos y las posibilidades de viajar por carretera contribuyeron a consolidar ese vínculo.
En este contexto, una eventual mejora en la relación cambiaria podría reforzar nuevamente el atractivo de Brasil para el verano 2027.
No obstante, el resultado también dependerá de lo que ocurra con el peso argentino. Si el real se deprecia frente al dólar, pero el peso argentino pierde aún más valor, el beneficio podría reducirse o incluso desaparecer.
El otro lado: ¿podrían llegar menos turistas brasileños a Argentina?
Una de las consecuencias menos mencionadas del resultado electoral brasileño podría sentirse en el turismo receptivo argentino.
Brasil no solamente recibe millones de turistas argentinos: también es uno de los principales mercados emisores de visitantes hacia Argentina.
Según información oficial de la Secretaría de Turismo de Argentina, más de un millón de turistas brasileños llegan anualmente al país y durante 2025 generaron un gasto superior a los 560 millones de dólares.
Además, durante julio de 2026, los turistas residentes en Brasil representaron el 36,1% del turismo receptivo argentino, de acuerdo con datos del INDEC.
Se trata de un público especialmente importante para destinos como Buenos Aires, Mendoza, Bariloche y otros centros turísticos de la Patagonia.
Pero una eventual depreciación del real podría modificar esa ecuación.
Si la moneda brasileña pierde valor frente al dólar y el peso argentino no acompaña ese movimiento, los brasileños necesitarán más reales para afrontar los mismos gastos en Argentina.
Eso
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podría encarecer hoteles, restaurantes, excursiones, compras y otros servicios turísticos argentinos para quienes cobran sus ingresos en moneda brasileña.
El impacto podría sentirse particularmente en viajes de ocio, escapadas urbanas y vacaciones familiares, segmentos donde el precio tiene un peso significativo en la decisión final.
De todos modos, todavía es prematuro anticipar una caída en las llegadas. La conectividad, la evolución de los ingresos en Brasil, las promociones y la percepción de valor de los destinos argentinos también influirán en la demanda.
Una temporada con efectos distintos a cada lado de la frontera
El turismo entre Argentina y Brasil atraviesa un período de intenso movimiento.
De acuerdo con la Secretaría de Turismo argentina, los arribos de visitantes brasileños mostraron un crecimiento interanual del 41,8% en septiembre de 2026, un dato que refleja el dinamismo reciente de este mercado.
Por eso, un cambio sostenido en la relación cambiaria podría alterar las condiciones comerciales de agencias, hoteles y operadores turísticos de ambos países.
Para Brasil, un real más competitivo podría representar una oportunidad para captar turistas argentinos y de otros mercados internacionales.
Para Argentina, en cambio, un encarecimiento relativo podría convertirse en un desafío para mantener el crecimiento del turismo brasileño.
Sin embargo, existe otro factor importante: el desempeño económico de Brasil durante 2027.
Si la economía brasileña se desacelera y se reduce el poder adquisitivo de su población, podría disminuir la capacidad de viajar al exterior incluso entre quienes continúen interesados en visitar Argentina.
Por el contrario, si el nuevo gobierno logra sostener el crecimiento, estabilizar la moneda y recuperar la confianza económica, los efectos sobre el turismo podrían ser considerablemente diferentes.
¿Conviene reservar ahora las vacaciones en Brasil?
La victoria de Lula no significa que sea conveniente esperar indefinidamente una baja de precios.
Los cambios en el tipo de cambio pueden producirse rápidamente, mientras que los precios de los vuelos y hoteles dependen de una demanda que suele intensificarse a medida que se acerca el verano.
Para quienes están planificando sus vacaciones, lo más importante será comparar el costo total del viaje en dólares o pesos argentinos, en lugar de considerar únicamente la cotización del real.
También puede resultar conveniente prestar atención a los gastos que efectivamente se pagan en moneda local, ya que son los que reflejarían más directamente una eventual depreciación.
La principal conclusión es que la reelección de Lula podría modificar la competitividad turística de ambos países, pero todavía no permite afirmar que Brasil será más barato ni que Argentina recibirá menos turistas brasileños.
Las próximas semanas, con la reacción de los mercados y las primeras señales económicas del gobierno brasileño, serán decisivas para comprender cómo podría cambiar el mapa turístico regional de cara al verano 2027.
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