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Turismo & Destinos

La gira de León XIV movilizará millones de personas y podría generar US$100 millones solo en Perú

Papa Francisco entre banderas frente a la catedral de Luján

La próxima gira de León XIV por Sudamérica comienza a mostrar su dimensión turística. El viaje apostólico abarcará diez ciudades de Uruguay, Argentina y Perú y podría movilizar a millones de personas entre peregrinos, excursionistas, delegaciones religiosas, periodistas y turistas internacionales.

Todavía no existe una estimación económica unificada para los tres países. Sin embargo, las proyecciones disponibles anticipan un impacto significativo sobre la hotelería, la conectividad aérea, el transporte terrestre, la gastronomía y el comercio.

La gira comenzará en Uruguay, donde León XIV permanecerá del 6 al 8 de noviembre y visitará Montevideo, Paysandú y Florida. Continuará por Buenos Aires, Córdoba y Luján entre el 8 y el 11, y finalizará en Perú, con actividades en Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa hasta el 17 de noviembre.

Argentina espera millones de asistentes

Argentina concentrará algunos de los encuentros más multitudinarios. El Gobierno proyecta un aforo acumulado cercano a los siete millones de personas durante las distintas actividades, mientras que el nuncio apostólico Michael Wallace Banach anticipó que más de seis millones podrían ver al papa durante su paso por el país.

Estas cifras representan asistencias acumuladas y no necesariamente turistas únicos. Incluyen residentes locales, excursionistas que viajarán por el día y visitantes que participarán en más de un encuentro.

La mayor concentración se espera en Luján, donde León XIV celebrará una misa el 11 de noviembre. Las proyecciones oficiales más recientes calculan entre 1,5 y 1,7 millones de asistentes, aunque el intendente Leonardo Boto maneja un escenario máximo cercano a los dos millones.

La dimensión del operativo puede entenderse al comparar esas cifras con la población habitual de Luján. La ciudad deberá recibir en pocas horas un volumen de personas equivalente a varias veces su cantidad de habitantes, con presión sobre las rutas de acceso, el transporte, los servicios sanitarios y la oferta gastronómica.

El antecedente inmediato es la Peregrinación Juvenil a Luján de octubre de 2026, que reunió alrededor de 2,7 millones de personas, según estimaciones del Ministerio de Seguridad bonaerense. La diferencia es que aquella movilización se desarrolló durante aproximadamente 36 horas, mientras que la visita papal concentrará buena parte del público en una franja mucho más reducida.

Para facilitar los operativos, el Gobierno estableció como feriado nacional el 9 de noviembre. También habrá feriado el 10 en Córdoba y la ciudad de Buenos Aires y el 11 en la provincia de Buenos Aires.

Perú proyecta un impacto de hasta US$100 millones

Perú es el país que presentó las estimaciones turísticas y económicas más concretas. La visita podría movilizar a más de 850.000 viajeros nacionales y extranjeros, de acuerdo con proyecciones difundidas por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo.

PromPerú calcula que hasta 50.000 turistas internacionales podrían llegar específicamente por el acontecimiento. Los principales mercados emisores serían países sudamericanos como Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Argentina.

La Asociación de Hoteles, Restaurantes y Afines de Perú elevó el posible impacto económico hasta los US$100 millones. La proyección contempla el consumo en alojamiento, gastronomía, transporte, agencias de viajes y otras actividades relacionadas con el desplazamiento de visitantes.

Procesión papal en la Plaza Mayor de Lim


El país dispone de aproximadamente 220.000 plazas-cama en establecimientos de Lima y Callao, Chiclayo, Cusco, Pucallpa y Cajamarca, destinos vinculados directa o indirectamente con la historia y el recorrido de León XIV.

El Gobierno peruano también informó que varios vuelos para las fechas de la visita ya registran su capacidad completa. La presión será especialmente visible en Chiclayo, ciudad estrechamente relacionada con la trayectoria pastoral del pontífice, y en Cusco, que combina la convocatoria religiosa con una demanda turística internacional estructuralmente alta.

PromPerú busca extender el efecto más allá de los actos oficiales mediante “La Ruta de León”, una propuesta que conecta los lugares relacionados con la vida del papa en el país. La iniciativa transforma una visita puntual en un producto de turismo religioso con posibilidades de mantenerse después de la gira.

Uruguay enfrenta el desafío de la capacidad hotelera

Uruguay recibirá al papa del 6 al 8 de noviembre. Será la primera visita de un pontífice al país desde el viaje de Juan Pablo II en 1988, lo que aumenta las expectativas de participación.

Paysandú calcula la llegada de alrededor de 40.000 visitantes. El movimiento tendrá impacto sobre hoteles, restaurantes, transporte, comercios y servicios, en una ciudad que prepara controles de acceso y un sistema de inscripción para participar de las actividades.


Multitud recibe al Papa en Paysandú

Florida presenta un desafío diferente. Su capacidad hotelera es limitada y las autoridades recurrieron a viviendas particulares, apartamentos y otros alojamientos temporarios para ampliar la oferta disponible a aproximadamente 300 lugares.

La escasez de habitaciones podría provocar que numerosos visitantes se alojen en Montevideo u otras ciudades y se trasladen hacia Florida durante la jornada. También genera oportunidades para campings, prestadores de transporte y propuestas de alojamiento alternativo.

Una oportunidad que exige cautela

Las estimaciones muestran la escala del acontecimiento, pero deben interpretarse con prudencia. No todos los asistentes serán turistas, ni todos realizarán pernoctaciones. Una persona que participa de una misa y regresa a su ciudad el mismo día tiene un impacto económico diferente al de un visitante internacional que permanece varias noches.

Aun con esa salvedad, la gira configura uno de los mayores movimientos de turismo religioso de 2026 en Sudamérica. Argentina aportará las concentraciones más numerosas; Perú espera el mayor impacto turístico internacional medible; y Uruguay deberá adaptar su infraestructura a una demanda extraordinaria para ciudades de menor escala.

El desafío para los tres países será convertir la visibilidad y la llegada de visitantes en beneficios para el ecosistema turístico, sin perder de vista la seguridad, la movilidad urbana y la capacidad real de cada destino.

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