La muerte del líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación desató disturbios en el estado de Jalisco y encendió alertas internacionales en uno de los destinos más importantes de México.
Puerto Vallarta, uno de los destinos de playa más emblemáticos de México y favorito del turismo estadounidense y canadiense, vivió jornadas de alta tensión tras una escalada de violencia vinculada al crimen organizado. Los incidentes se produjeron luego de un operativo militar en el que murió Nemesio “El Mencho” Oseguera Cervantes, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado uno de los grupos criminales más poderosos del país.
Tras conocerse la noticia, distintas zonas del estado de Jalisco registraron bloqueos, vehículos incendiados y enfrentamientos aislados. En Puerto Vallarta —ciudad clave para el turismo internacional— las autoridades reforzaron la seguridad mientras consulados extranjeros recomendaron a sus ciudadanos permanecer en sus alojamientos como medida preventiva.
Turistas bajo alerta y vuelos afectados
Los gobiernos de Estados Unidos y Canadá emitieron avisos de seguridad instando a sus ciudadanos en la región a “shelter in place”, es decir, permanecer dentro de hoteles o residencias hasta nuevo aviso. Aunque el aeropuerto internacional de Puerto Vallarta no cerró oficialmente, varios vuelos fueron cancelados o reprogramados y algunas aerolíneas suspendieron operaciones de manera temporal.
Servicios de transporte como aplicaciones de movilidad redujeron su actividad, mientras que en redes sociales comenzaron a circular imágenes de humo en distintos puntos urbanos y reportes de cortes viales.
Para muchos viajeros, especialmente aquellos en plena estancia vacacional o con conexiones internacionales previstas, la situación generó incertidumbre y cambios de itinerario de último momento.
Tensión también en el aeropuerto de Guadalajara
La situación no se limitó a la costa. En el Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo y Costilla de Guadalajara —uno de los más transitados de México— se registraron demoras, cancelaciones y desvíos de vuelos como consecuencia del clima de inseguridad en el estado.
Si bien la terminal no cerró oficialmente, varias operaciones se vieron afectadas de manera preventiva. Algunas aerolíneas optaron por retrasar salidas hasta contar con mayores garantías de seguridad, mientras que determinados vuelos fueron redirigidos a otros aeropuertos del país.
El movimiento de pasajeros dentro de la terminal se desarrolló bajo un fuerte despliegue de seguridad, con presencia reforzada de fuerzas federales. Para muchos viajeros en tránsito, Guadalajara se convirtió en un punto crítico, ya que funciona como hub de conexión entre destinos nacionales e internacionales, incluyendo rutas hacia Estados Unidos.
La alteración de operaciones en este aeropuerto amplificó el impacto en la industria turística y aérea, ya que no solo afectó a Puerto Vallarta sino también a otros destinos del occidente mexicano que dependen de esta infraestructura estratégica.
Un golpe sensible para la industria turística
Puerto Vallarta no es un destino menor en el mapa turístico mexicano. Cada año recibe millones de visitantes internacionales y concentra una amplia oferta de hoteles de lujo, resorts all inclusive, desarrollos inmobiliarios y turismo gastronómico. Su conectividad aérea directa con ciudades de Estados Unidos y Canadá lo posiciona como uno de los polos más estratégicos del Pacífico mexicano.
La violencia, aunque focalizada y vinculada a disputas del crimen organizado, impacta de forma inmediata en la percepción internacional. Las alertas de viaje emitidas por gobiernos extranjeros suelen tener efectos directos en la demanda, especialmente en mercados emisores sensibles a cuestiones de seguridad.
Además, el contexto reciente ya incluía tensiones vinculadas a investigaciones y sanciones internacionales contra redes empresariales presuntamente asociadas a fraudes turísticos en la región, lo que había colocado a Puerto Vallarta bajo mayor escrutinio mediático.
Seguridad, reputación y resiliencia
Expertos en turismo coinciden en que la industria mexicana ha demostrado una notable capacidad de recuperación frente a crisis sanitarias, climáticas o de seguridad. Sin embargo, el principal desafío no es solo operativo, sino reputacional.
En un entorno global donde los viajeros toman decisiones en tiempo real y la información circula con rapidez, episodios como este obligan a reforzar estrategias de comunicación y coordinación entre autoridades, sector privado y operadores turísticos.
A pesar de los disturbios, Puerto Vallarta continúa funcionando como destino turístico y no se han reportado ataques directos contra zonas hoteleras. No obstante, la situación reabre el debate sobre la convivencia entre polos turísticos de alto nivel y regiones con presencia de organizaciones criminales.
Para los viajeros, la recomendación general es mantenerse informados a través de canales oficiales y verificar el estado de vuelos y servicios antes de desplazarse.
La ciudad, símbolo del turismo mexicano en el Pacífico, enfrenta ahora un nuevo desafío: sostener la confianza internacional en medio de un contexto de seguridad que, aunque episódico, vuelve a poner bajo la lupa la estabilidad de uno de los motores económicos más importantes del país.











