El fenómeno no es nuevo, pero sí cada vez más estratégico: plataformas como Airbnb están sofisticando su apuesta por el set-jetting, es decir, la conversión de localizaciones cinematográficas y universos de ficción en palancas directas de demanda turística. El último caso en West Yorkshire, impulsado por el estreno de Cumbres borrascosas de Emerald Fennell (Warner Bros., 13 de febrero de 2026), ofrece un ejemplo especialmente ilustrativo de cómo integrar entretenimiento, datos y experiencia de marca en una misma acción.
De la pantalla a la reserva: datos que confirman la tendencia
Coincidiendo con el estreno de la nueva adaptación del clásico de Emily Brontë —estratégicamente fechado para San Valentín— Airbnb detectó un incremento del 67% en las búsquedas de alojamientos en West Yorkshire para esa fecha. En Haworth, el histórico pueblo donde vivieron las hermanas Brontë, el crecimiento superó el 200% este invierno frente al año anterior.
El contexto acompaña: el 40% de los adultos británicos afirma visitar destinos que ha visto en series o películas de época, mientras que más de 9 de cada 10 turistas potenciales muestran interés en conocer localizaciones reales de cine y televisión. No se trata, por tanto, de una activación puntual, sino de un comportamiento consolidado que está reconfigurando los flujos turísticos.
Además, el impulso proviene en buena medida de la generación Z: las búsquedas globales hacia West Yorkshire para el fin de semana de San Valentín crecieron un 24% interanual, con un aumento del 59% en esa franja etaria. Para un destino tradicionalmente vinculado al turismo literario y cultural, este rejuvenecimiento del público es especialmente relevante.
La estrategia: convertir una localización en experiencia inmersiva
Más allá del aumento orgánico de búsquedas, lo diferencial de la acción está en cómo Airbnb capitaliza la conversación cultural generada por el estreno.
En colaboración con Warner Bros., la plataforma lanza una estancia exclusiva y gratuita en el dormitorio victoriano de Cathy Earnshaw, recreado en Thrushcross Grange. No se limita a ofrecer alojamiento en la zona donde se rodó la película: convierte el universo narrativo en producto.
La experiencia —disponible para tres estancias entre el 20 de febrero y el 4 de marzo— incluye:
- Paseo a caballo por los páramos que inspiran la novela.
- Té de la tarde tradicional de Yorkshire.
- Cena a la luz de las velas en un comedor ambientado según la película.
- Sesión privada para escuchar el álbum Wuthering Heights de Charli XCX, banda sonora del film.
- Visita a la casa de las Brontë.
Desde una perspectiva de marketing, la clave está en la “ficcionalización” del alojamiento: el dormitorio no es solo una habitación tematizada, sino un dispositivo narrativo que actúa como extensión del film. La estancia se convierte en contenido compartible, en relato y en herramienta de amplificación social.
Co-branding estratégico: Hollywood, destino y plataforma
La operación articula un triángulo claro:
- Estudio (Warner Bros.): amplía el ciclo promocional del estreno más allá de la sala de cine, transformando espectadores en viajeros.
- Plataforma (Airbnb): capitaliza el interés cultural en reservas y posicionamiento de marca como facilitador de experiencias únicas.
- Destino (West Yorkshire): se beneficia del impacto económico directo —12,9 millones de libras generados por estancias reservadas a través de Airbnb en la región— y del reposicionamiento internacional.
Para Warner, la experiencia física prolonga la vida del producto audiovisual y refuerza la conexión emocional con la audiencia. Para Airbnb, consolida su narrativa corporativa en torno a “vivir como en la película” y no simplemente “alojarse cerca de”. Para VisitBritain y autoridades locales, es una herramienta de atracción de demanda internacional con alto componente aspiracional.

Timing y segmentación: el efecto San Valentín
El estreno el 13 de febrero no es casual. Al vincular la campaña a San Valentín, Airbnb conecta tres vectores de alto rendimiento comercial:
- Romance clásico (Cathy y Heathcliff).
- Experiencia en pareja.
- Viaje corto y estacional.
La acción, además, opera bajo lógica de escasez (solo tres estancias gratuitas, asignadas por orden de solicitud), generando urgencia y cobertura mediática sin necesidad de una inversión masiva en inventario.
De localización a “capital del anhelo”: construcción de relato territorial
Uno de los movimientos más interesantes es el intento de resignificar West Yorkshire como “capital mundial del anhelo”. Este tipo de rebranding emocional trasciende el atractivo paisajístico o literario y lo convierte en una etiqueta exportable.

La película, protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi y dirigida por Emerald Fennell (Óscar y dos BAFTA), aporta el músculo cultural y mediático. Airbnb aporta la capa experiencial. El resultado es una narrativa integrada que combina patrimonio literario, cine contemporáneo y cultura pop (Charli XCX), capaz de conectar con públicos diversos.
Una hoja de ruta replicable
El caso West Yorkshire confirma una tendencia clara en el sector:
- El contenido audiovisual ya no solo inspira viajes; los estructura.
- Las plataformas de alojamiento actúan como socios promocionales de estudios y destinos.
- La experiencia inmersiva es el nuevo estándar frente al simple “alojamiento cerca de”.
En un contexto en el que el viajero busca autenticidad pero también pertenecer a una historia, Airbnb demuestra que el verdadero activo no es solo la localización, sino la capacidad de convertirla en narrativa vivida.

Para el sector turístico profesional, la lección es evidente: la colaboración con la industria del entretenimiento, cuando se apoya en datos de demanda y diseño experiencial, puede transformar un estreno cinematográfico en un catalizador tangible de reservas, notoriedad y reposicionamiento de destino.











